Atónitos nos hemos quedado tras conocer el Gobierno que se ha montado el sr. Zapatero, perplejos al comprobar que la sra. Magdalena Álvarez sigue en Fomento, pero lo más indignante para el ciudadano es comprobar cómo no se ha destituido al Ministro de Justicia.

Este señor ha tenido una huelga montada en los juzgados que han paralizado la vida de miles de personas a la espera que alguien les atendiera como es debido para poder sacarse el pasaporte, para poder inscribir a sus hijos recién nacidos en el Registro. Y mientras se formaban colas y colas de ciudadanos respetables que pagan sus impuestos, el sr. Ministro ¿qué hacía? ¿dónde estaba? Pues desantendiendo sus obligaciones. Esta actitud en la empresa privada sólo tendría una salida y es el despido inmediato. Lástima que el Gobierno no tenga como uno de sus objetivos el trabajar de una manera eficiente para la ciudadanía. Y aunque este asunto es grave, no es de los peores que le han explotado en las manos al Ministro.

Más lamentable aún es el caso de Mari Luz, ahí se han puesto sobre la mesa muchos de los errores de la Justicia española, esa burocracia interna que hace que se desatiendan asuntos tan graves cómo comprobar si un pederasta está en prisión o no. Y lo más triste sin duda es saber con certeza que este caso no es aislado. Si se llegara a saber cuántos delincuentes andan sueltos por la calle sin ningún tipo de control no saldríamos de casa.

Y parece ser que el sr Zapatero prefiere pensar en Ministerios que suenan a chiste antes que responsabilizarse de la situación y dejar la Justicia en manos de gente competente.

 Elisabet Ortega · NNGG Sant Feliu de Llobregat