Tal y como han ido anunciando las últimas semanas ya ha llegado la limitación de velocidad a 80 km/h en el Área Metropolitana. Como no teníamos suficiente con la pésima gestión del transporte público en Cataluña parece ser que este gobierno también quiere fastidiar al privado.

Quizá estos gobernantes se piensen que los ciudadanos somos seres malvados que sólo queremos coger nuestro vehículo para poder contaminar el aire y congestionar las vías de circulación de nuestras poblaciones. Quizá no entiendan que los ciudadanos trabajamos, estudiamos o simplemente  tenemos ocupaciones a las que tenemos que acudir puntuales. Y la puntualidad que se nos exige en nuestra vida cotidiana no puede ser asegurada por el transporte público.

Cada medida que toma el gobierno parece tener el objetivo de alejarnos de la ciudad de Barcelona, nos crearon la zona azul para aparcar en la vía urbana, esta medida ya nos parece incuestionable por tantos años que lleva implantada, aunque del todo injusta puesto que tal derecho ya lo pagamos en el Impuesto de Circulación. Visto que con la zona azul no recaudaban lo suficiente se inventan la verde, con tarifas aún más abusivas. Como aún así los ciudadanos perversos decidíamos ir a Barcelona en coche nos entorpecen aún más el acceso a la ciudad limitándonos la velocidad con el discurso de la contaminación. ¡Cómo si a hora punta con los atascos que se producen día tras día no se contaminara más!

Señores gobernantes entérense que cada día los fabricantes de vehículos sacan al mercado motores menos contaminantes. Si de verdad quieren reducir las emisiones de CO2 fomenten la compra de estos vehículos con rebajas en los impuestos de matriculación y circulación. Pero ni aún así ustedes aprenden y lo único que proponen es subir el impuesto de los vehículos que más contaminen. Ahí tenemos el fallo que siempre cometen los socialistas, si tienes dinero puedes seguir haciendo lo que quieras.

 

Está muy bien fomentar el transporte público, pero hasta que éste no sea eficaz no pueden obligarnos a dejar nuestro coche en casa.